vineri, 23 aprilie 2010

Mas que musica , amor - capitulo 6

Capítulo 6, “Frustración”:

Camila caminaba hacia el parque más cercano. Ya había anochecido y las farolas y la luna llena eran lo único que iluminaba las aceras.

Se ajustó bien la chaqueta al sentir el aire frío y pensó, pensó en cómo le iba a decir a Benjamín la verdad, una verdad que llevaba con ella como un cuchillo clavado en el corazón, una verdad de la que nunca se había atrevido a hablar por temor. Temor a que la acusasen de ser culpable, temor de que le pasara algo a su madre, temor a que su padre se enterara y fuera peor… Temor a involucrar a personas queridas. Y Benjamín era una persona querida, era mucho más que eso a pesar de querer negarlo. Benja era el amigo que todo el mundo quisiera tener a su lado, el amante que toda mujer desea y una persona que iluminaba todo a su alrededor. ¿Podría ella contagiarse de esa luz que él desprendía una vez le hubiera contado todo? Esperaba que si.

Se sentó en un columpio y comenzó a balancearse suavemente…. Hacía años que no hacía eso y suspiró disfrutando de esa simple acción que tanto le recordaba a su infancia, tratando de sacar de su cabeza todos sus pensamientos, pero unos pasos la alertaron.

- Hola.- Dijo en voz baja Benja cuando Camila giró la cabeza y le sonrió. Se sentó en el columpio que quedaba vacío y la miró fijamente.- Aquí estoy.

- Si, aquí estás.- Volvió a suspirar la castaña mientras cerraba los ojos y aspiraba fuertemente el aire fresco de la noche, tratando de organizar su interior.- Por un segundo pensé que no vendrías…

- Por un segundo también lo pensé.- Admitió el rubio con una sonrisa melancólica al recordar su última discusión, esa misma tarde.- Pero noté tu voz triste y el enfado se esfumó.

- Me alegro.- Asintió ella con media sonrisa, una sonrisa que no le llegó a los ojos.- Yo quería pedirte disculpas por mi comportamiento y además confiar en ti como tú me pediste… Te necesito.

Benjamín se levantó del columpio y se agachó frente a Camila poniendo sus manos en las rodillas de la chica y mirándole con sus penetrantes ojos azules, transmitiéndole toda su confianza.

- Entonces dímelo, dime qué te pasa.- Le instó el muchacho mientras extendía una mano y entrelazaba sus dedos con los de Camila.- Yo estoy aquí, estoy aquí por ti, para ayudarte, para apoyarte.

- Benja…- Comenzó a hablar la castaña mientras las lágrimas comenzaban a escapar por sus ojos.- Verás, yo… Tú…- Paró de tartamudear, inspiró fuerte y trató de decirlo todo de carrerilla antes de comenzar a llorar del todo.- Diego no me pegó, nunca me puso una mano encima. Es… Es mi padre, Benja.

- ¿Qué?- Logró articular Benjamín frunciendo el ceño y abriendo la boca sin saber qué más decir, horrorizado por las palabras de Camila, horrorizado por las lágrimas que ahora salían a borbotones de los ojos de la chica.

- Desde hace años mi padre maltrata a mi madre y desde hace un par a mi… Los golpes de la espalda que me viste me los hizo él contra la pared.- Contó Camila tratando de no derrumbarse y agarrando fuertemente la mano de Benjamín, que seguía mirándola mientras escuchaba atento.- Últimamente es peor. Viene cansado de trabajar y lo paga con nosotras… El cuerpo de mi madre ya no tiene un solo sitio donde no haya golpes y yo no puedo más…

- Camila, cariño, tranquila.- Le acarició la cara mientras se levantaba y le obligaba a ella a levantarse para poder abrazarla.- ¿Por qué no me lo has contado antes? ¿Por qué no has recurrido a la justicia?

- ¿Qué justicia, Benja? Él tiene contactos y amigos en todos los lados… En España lo intentamos una vez y fue peor, estuve una semana sin poder ir a clase de la paliza que me dio.- Explicó la chica llorando contra el pecho de Benjamín mientras éste cerraba fuertemente los ojos de la rabia, de la impotencia, de la frustración.- Y no te lo dije a ti ni a Mica porque tenía miedo de involucraros. Tengo miedo de que mi padre se entere de que lo sabes y te haga algo pero ya no podía más… Lo siento, siento haberte metido en esto…

- No lo sientas, cariño. Gracias por decírmelo.- Dijo sinceramente el chico abarcando con sus manos el rostro de la chica y besándola dulcemente en los labios.- Sabes que puedes confiar en mi, haremos lo posible por buscar una solución.

- Me conformo con que estés conmigo…

El día siguiente amaneció y el campus de la universidad se fue llenando poco a poco. Docenas de chicos corrían rápidamente a través de los jardines para llegar a su primera hora, otros tantos estaban en la cafetería desayunando con sus amigos, otros hablaban parados en cualquier lugar y tres muchachos esperaban a sus tres amigos como de costumbre.

- ¿Tienen que llegar tarde todos los días?- Se quejó Micaela mirando el reloj aburrida mientras Felipe y Luisana se besaban sin parar.- Dios, cortaros un poco, ¿no? Iros a un motel… O por lo menos encerraros en una clase.

- Es una buena idea lo de encerrarnos en una clase.- Dijo Felipe desprendiéndose del beso de Lu, quien se rió al ver la cara de enfado de su amiga.

- Vamos, Mica… Cuando tengas novio estarás igual.- Sonrió la rubia.

- ¿Yo novio? ¡Ni lo sueñes!- Se puso a la defensiva totalmente colorada al recordar los besos de Coco del día anterior.

Se habían quedado tumbados en el sofá sintiendo sus labios y acariciándose sin parar hasta que Gimena entró al salón y cortó toda la situación. Micaela se puso tan tensa por la pillada de la prima de Coco que salió disparada de la casa sin ni siquiera despedirse de ninguno. Ahora estaba abrumada y angustiada por saber cómo reaccionar cuando viese a Coco.

- Hola chicos.- Sonrió Benja llegando hasta ellos con Camila de la mano, hecho ante el cual Felipe soltó un silbido, Luisana enarcó una ceja y Micaela abrió la boca.- Qué estúpidos sois… ¿Nunca habéis visto a nadie cogido de la mano?

- Si pero… ¡Qué fuerte! ¡Me alegro por vosotros!- Contestó totalmente exaltado Felipe, abrazando a su amigo y besando a Camila en las mejillas.

- Joder Felipe, te llegamos a decir que nos casamos ¡y lo anuncias por megafonía!- Se quejó Camila divertida al ver cómo varios estudiantes se habían parado a mirarlos ante el grito de Feli.

- Es que es un exagerado.- Dijo Luisana tratando de disculpar a su novio mientras les daba un beso a cada uno en señal de enhorabuena.- Me alegro mucho, chicos.

- Si, es genial.- Asintió Mica dándoles un abrazo a cada uno pero quedándose paralizada totalmente al ver cómo llegaba Coco.

- Coco, ¡Cami y Benja están saliendo!- Exclamó Felipe levantando la voz de nuevo cuando el morocho llegó ante ellos con una gran sonrisa.- ¿No es genial?

- Si, felicidades chicos.- Les saludó el muchacho mirando a Micaela de reojo con media sonrisa.- Hola Mica…

- Hola.- Dijo ella secamente y comenzando a caminar hacia el aulario, dejando a Coco frustrado con su actitud y a los demás totalmente confusos.

- ¿Qué ha pasado?- Preguntó en seguida Benjamín, echando a caminar todos detrás de Micaela, que había comenzado a perderse entre la gente.

- ¿Qué le has hecho esta vez?- Lo acusó Luisana con una mirada reprobatoria.

- ¡No le he hecho nada!- Se ofendió el muchacho totalmente destrozado. Creía que después de lo del día anterior Micaela estaría más receptiva, más amigable, pero no había sido así… Todo lo contrario, parecía más arisca que nunca.- ¡Dejadme en paz!

- ¡Cómo está el patio!- Soltó Camila poniendo los ojos en blanco cuando Coco también desapareció entre la muchedumbre totalmente enfadado.

- Me ha llamado Piru, dice que quiere que este fin de semana toquemos.- Dijo Coco entrando al garaje por la puerta trasera a la hora del ensayo.- Hay una fiesta privada y los que la organizan nos quieren a nosotros. Dice que pagan bien.

- Genial, necesito pasta.- Suspiró Felipe dándole vueltas a las baquetas sentado frente a la batería.- Y de paso podríamos preguntarle si tiene trabajo para Mica y para mí.

- Si, ojalá.- Asintió Micaela mirando a Feli y tratando en todo momento de rehuir la mirada persecutoria de Coco. ¿No la iba a dejar en paz?- ¿Empezamos a ensayar?

- Si los tórtolos dejan de morrease…- Giró los ojos Luisana cogiendo su guitarra mientras miraba a Benja y Cami, que estaban en el sofá dándose dulces besos sin parar.

- ¿Veis? Así me siento yo con vosotros.- Les dijo Micaela a Luisana y a Felipe mientras Benja se levantaba sonriente y se ponía manos a la obra con el ensayo.

- Exagerada…- Bufó Luisana enviándole una mirada sardónica a Micaela, que le sonrió y le articuló con los labios “Yo también te quiero”.

Comenzaron a tocar con Camila como público y así estuvieron hora y media, haciendo arreglos a las nuevas canciones y ensayando bien las viejas.

El ensayo terminó y uno a uno se fueron marchando. Primero Camila con Benjamín, después Coco y detrás de él Luisana y Felipe a los arrumacos, dejando a Micaela recogiendo sola las partituras que habían utilizado esa tarde.

- Mica…- Entró Coco de improviso asustándola y haciendo que se le cayeran todos los papeles al suelo, desordenándolos de nuevo.

- ¡Joder, Coco!- Gritó furiosa la chica agachándose a recogerlos mientras el moreno se acercaba a ella para ayudarla.- ¡La próxima vez ten más cuidado!

- Lo siento, Mica… Pero joder, no me trates así.- Soltó de golpe el muchacho dejando totalmente cortada a la chica, que se había dado cuenta de su bordería.

- Lo… Lo siento.- Se disculpó ella levantándose y guardando las partituras en un armario.- ¿Qué haces aquí? Pensaba que ya te habías ido.

- Y lo había hecho pero he vuelto para charlar contigo.- Se sinceró el chico pasándose la manos por el pelo en señal de nerviosismo.- Tenemos que hablar de lo de ayer, ¿no?

- ¿De lo de ayer? No veo ninguna razón por la que deberíamos hablar de lo de ayer, pasó y punto final.- Se encogió de hombros la muchacha sin poder mirarle dos segundos seguidos a los ojos. Estaba echa un manojo de nervios por dentro.

- ¡Joder, Mica! ¡Me frustras!- Dijo de golpe Coco sentándose en el sofá y pasándose las manos sin parar por el rostro.

- ¿Qué yo te frustro?- Abrió los ojos desmesuradamente la chica cruzándose de brazos y poniendo mala cara.

Coco alzó la cabeza y la miró fijamente durante varios segundos, tratando de comprender el comportamiento de la muchacha pero sin llegar a ninguna conclusión fija. Se levantó decidido y la agarró por los hombros fuertemente pero sin hacerle daño.

- ¿Acaso estás negando lo que sentiste ayer cuando nos besamos? ¿Me vas a negar que tu besos eran tan sinceros como los míos?- Preguntó fuera de si el muchacho mirándola pasionalmente y dejándola totalmente muda.

- Yo…

- ¿Tú qué Micaela? No me digas que fue un error porque sabes muy bien que no lo fue. Sientes lo mismo que yo y aunque trates de ocultarlo ayer me lo demostraste.- Le presionó el muchacho. Quería sacarse todo lo que tenía dentro y al mismo tiempo llevar a Micaela al límite para que explotara y también confesara todo lo que sentía.

- ¡Coco, para!- Gritó de repente comenzando a hiperventilar y a respirar con irregularidad. El corazón le latía tan rápido que parecía que le iba a dar algo y si Coco no se callaba iba a terminar por abofetearlo.- ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué me estoy enamorando de ti y que lo de ayer lo deseaba con todas mis fuerzas?- Preguntó la chica fuera de sus casillas desprendiéndose de las manos de Coco.- ¡Pues si! ¡Si lo deseaba y si siento algo por ti! ¿¡Pero no ves que por mucho que desee besarte y acariciarte yo no puedo estar contigo!? ¡No quiero estar contigo!

- ¿¡Pero por qué!? Dime una sola razón coherente por la que no debamos estar juntos. He cambiado y tú…

- Y yo no quiero sufrir. Esa es la razón.- Le cortó la muchacha descargando por fin todo lo que había llevado como una carga todos esos días y dejando a Coco callado mirándola fijamente.- No quiero enamorarme de ti como una quinceañera y que después sufra como sufrió mi madre con mi padre.

- Yo no soy tu padre y tú no eres tu madre. Yo te quiero y no voy a hacerte sufrir.- Dijo el chico con voz monocorde recuperando la respiración después de los gritos.- Dame una oportunidad, no para ser novios, sino para que me conozcas y veas cómo podemos llegar a ser felices juntos.

- No, Coco…- Negó con la cabeza la muchacha pero reflejando sus dudas en su mirada. ¿Y si lo intentaba? Pero tampoco quería sufrir… ¿Por qué el amor era tan complicado?

Coco se acercó a ella al ver la indecisión escrita en sus ojos y le acarició la mejilla suavemente, obligándola a que le mirara a los ojos.

- Sé que he sido un capullo contigo y sé que no he sido el mejor amigo nunca. Pero he cambiado y lo he hecho por ti, tú eres la chica de la que te hablé.- Explicó con susurros y haciéndole ver que hablaba totalmente en serio.- Dame la oportunidad de que veas cómo soy en realidad y todo lo que te puedo ofrecer. Salgamos al cine y a cenar, a dar paseos… Salgamos a ver qué nos ofrece el mundo como pareja. No te pido que seamos novios en este preciso momento, sólo amigos.

- ¿Y si no sale bien?- Murmuró la chica posando sus manos en el pecho del muchacho.

- Si no sale bien te juro que no te molestaré más.

Los días pasaron mientras los seis salían en pareja aunque los chicos no sabían nada del trato entre Coco y Micaela. Habían decidido mantenerlo en secreto hasta saber si funcionaría o no, así que salían a escondidas de los chicos y se lo pasaban en grande inventando excusas para poder verse a solas.

Camila y Benjamín estaban en su mejor momento. Ella le había contando en esos días toda su historia y él había estado ahí siempre para abrazarla y apoyarla.

Y Felipe y Luisana seguían en su línea, “tan empalagosos como siempre”, palabras textuales de Micaela.

- Y chicos, ¿estáis listo?- Preguntó Piru la noche de la actuación mientras preparaban los instrumentos encima del escenario.- La gente está empezando a llegar y necesitan música.

- Si, esto casi está.- Le aseguró Felipe conectando el último amplificador a la guitarra de Luisana.- Por cierto, gracias por el trabajo.

- Si, nos has salvado la vida.- Sonrió Micaela revolviéndole el pelo a Piru y dándole un beso en la mejilla.- Es genial que tuvieras dos vacantes para el fin de semana.

- De nada chicos, pero ya sabéis que me debéis varios conciertos, ¿vale? El bar se llena cuando tocáis vosotros.- Sonrió el muchacho. Consideraba a esos chicos unos auténticos amigos.- Venga, ¡a darle caña!

El grupo comenzó a tocar y la noche fue sobre ruedas.

La fiesta estaba hasta arriba y la gente estaba encantada con el concierto de los muchachos, quienes se sentían felices al notar su éxito.

Camila, por su parte, ayudaba a Piru por voluntad propia mientras escuchaba a los chicos encantada de haberlos encontrado, encantada y feliz por tenerlos en su vida. Sobre todo a Benja.

La noche terminó y Coco y Felipe llevaron los instrumentos de vuelta a la bajera en la furgoneta que Piru siempre les dejaba para los conciertos. Micaela y Luisana cogieron un taxi y Cami y Benjamín decidieron dar un paseo de vuelta a casa.

Caminaban abrazados por las calles cuando un hombre les interrumpió el paso y se puso frente a ellos.

- Papá…- Murmuró horrorizada Camila al reconocer al hombre mientras Benja se puso tenso a su lado, abrazándola aún más fuerte.

- ¿No te dije que volvieras pronto a casa?- Rugió su padre con la cara roja de la ira, frotándose las manos en señal de nerviosísimo.- ¿Y quién es este imbécil?

- Es… Es…- Tartamudeó Camila tratando de retroceder pero sin conseguirlo debido a que el rubio la estaba abrazando con todas sus fuerzas.

- Soy un amigo.- Dijo al fin Benjamín mintiendo para que la situación no se pusiera peor. Sabía que con la gente así de violenta debía dársele lo que quisiera para que se calmara.- La estaba acompañando a casa para que no le pasara nada.

- Ya, seguro…- Sonrió irónico el hombre pero poniéndose cada vez más de mal humor.

- Papá, estás borracho… ¿Por qué no cogemos un taxi y nos vamos a casa?- Preguntó Camila zafándose de Benjamín y acercándose poco a poco a Juan para tranquilizarlo y para que viera que ella estaba dispuesta a marcharse con él.- Te prepararé un café en casa.

- ¿¡Quién te ha dicho que quiero un café!?- Bramó cogiéndola fuertemente de brazo y haciendo que Benjamín le pegara un puñetazo en el estómago para que la soltara.

- ¡No le toques!- Le amenazó el rubio levantando un dedo en su dirección mientras ponía a una asustada Camila a su espalda, protegiéndola con su cuerpo.- ¡Ni se te ocurra tocarle un pelo!

- ¡¿Y tú quién te crees que eres para decirme qué tengo que hacer?! ¡Sólo eres un niñato insolente que no tiene donde caerse muerto!- Le gritó Juan a un metro de los muchachos, totalmente fuera de sus casillas.

- Prefiero ser un niñato insolente que no tiene donde caerse muerto que ser un amargado ricachón infeliz y borracho.- Le rebatió el joven sintiendo cómo Camila le tiraba de la camiseta para que se fueran de allí.

- Vámonos, Benja, déjalo…

- Así que se lo has contado… ¿¡Eh, pequeña y asquerosa traidora!?- Le insultó a su propia hija tratando de acercarse a ella pero con temor a que Benjamín le diera otro golpe.

- ¡No te le acerques!- Le amenazó una vez más el rubio retrocediendo con Camila a sus espaldas y tratando de que su padre no la alcanzara. No iba a permitir que aquel borracho maltratador le pusiera un dedo encima a su novia.- Vamos, Cami…- Dijo cogiéndola de los hombros y comenzando a caminar en sentido contrario lo más rápido posible.

Cuando giraron la esquina Camila comenzó a correr y Benja la siguió a toda prisa sin entender porqué corría así.

- Cami, ¿qué haces?- Logró articular mientras corría a su lado sin frenar un solo segundo.- ¿Por qué corres? Ya se ha ido…

- Va a ir a por mi madre, Benja. Tenemos que llegar antes que él o la matará…

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