vineri, 23 aprilie 2010

demasiadas excusas

"DEMASIADAS EXCUSAS"

“Entonces… ¿vas a venir?”
Benja hizo un gesto de disgusto. Luisana era demasiado. Demasiado coqueta, demasiado femenina, en fin, demasiado. Y siempre quería ir de compras y quedarse horas en una tienda para al final no comprar nada
“Lo siento, muñeca, pero tengo un dolor de cabeza muy fuerte. Pero te llamo después” mintió. Había mentido por tanto tiempo, que se había convertido en un arte. Era fácil
Benja suspiró y se reclinó contra el sillón que estaba cerca de la TV. A su lado, había una bolsa de papas y una lata de Coca. Estaba viendo el juego de basquetbol, para relajarse el domingo en la tarde antes de ir a la escuela. Esperaba no ser interrumpido.
Solo quería paz y espacio y…
“¿Benja? Voy a ir de compras, ¿quieres venir?” dijo la señora Rojas, y Benja casi se ahoga con su Coca. ¿Por qué querría ir de compras? ¡Su madre jamás le había preguntado eso!
“No puedo, mamá. Tengo mucha tarea” Así que su madre se despidió y salió.
Benja se recostó de nuevo en el sillón cuando el teléfono sonó. Maldiciendo, Benja se levantó y contestó.
“¿Hola?”
“Hola chico Sport, ¿quieres venir a mi casa para jugar basquetbol? Estoy muy aburrido” dijo la voz de Felipe, que no tenía nada de alegre.
“No puedo, hermano, mi mamá me redujo la hora de llegada… no puedo salir”
“Que mala onda. Nos vemos en la escuela mañana. Bye.”
Benja se levantó, y estaba a punto de poner el teléfono en su lugar, pero volvió a sonar.
“¿Si…?” dijo Benja, con una voz aburrida.
“Hola, me estaba preguntando si querrías ir al cine o algo por el estilo” dijo la voz de Micaela, tranquila, y cansada, como si no tuviera nada que hacer.
A Benja le gustaba estar con ella, pero te daba más detalles de los que necesitabas saber, y te terminabas aburriendo de su voz. pero a Benja le gustaba su personalidad fuerte y enérgica.
“Lo siento, cariño” mintió Benja de nuevo, viendo la tele. “No tengo dinero. Mi papá no me ha dado nada estos días”
Escucho como se quejaba de lo desafortunado de su situación, y el porcentaje de padres que les hacía eso a sus hijos, hasta que colgó.
Benja sostuvo el teléfono por un momento, pero no volvió a sonar. Pero, esta vez, su celular fue el que sonó, así que tuvo que correr a su cuarto para contestar.
“¿Mmmmmmmm?”
“Hola hermano, oye, quería cocinar un pastel para Luisana, y me preguntaba si me querrías ayudar” Benja alzo una ceja. ¿Ayudar a cocinar un pastel? No, gracias.
“No puedo, me duele mucho el estómago”
“Te puedo dar un té, no te preocupes”
Oh, bueno… es que voy a cuidar a los hijos de mi vecino hoy”
“No sabía que eras bueno con los niños” dijo Marcos, animadamente.
Es que no lo soy, pensó Benja. Se despidió, y el teléfono de la casa volvió a sonar.
¿Qué demonios pasa? ¿Es el día de llamar-a-Benja-al-mismo-tiempo? Benja se estaba irritando. Bajo las escaleras corriendo, y contestó.
“¿Si?”
“Oh, hola Benja” dijo la voz tranquila de Lujan. “Acabo de componer una nueva canción… ¿te gustaría venir a escucharla?”
A Benja, Lujan le agradaba mucho, principalmente porque le recordaba a Camila, y también porque con ella entraba gratis a shows y cosas así. Okay, se estaba aprovechando de ella, ¿y que?
“Me gustaría Lujan, pero mamá puso su bufanda azul marino en la lavadora, y todo es un desorden. ¡No tengo nada que ponerme!”
“Pobrecito. Estoy segura que las manchas se le quitaran con el tiempo. Nos vemos mañana.”
Ring. Ring.
“¿Que?” grito Benja.
“Oh… um, ¿mejor te llamo luego?”
Benja hubiera dicho que sí, pero se sentía culpable por gritarle a Vico. “No, no, solo que estoy un poco estresado, no he dormido bien.”
“Entonces, ¿no te gustaría venir a esquiar sobre hielo con Coco y conmigo?”
“No hoy, Vico. De todos modos, gracias por llamar. Nos vemos.”
Ring. Ring.
“Aquí Benjamin…” dijo Benja tras sus dientes apretados. ‘Me pregunto porque hoy me han llamado tanto…’ pensó, agitado.
“Oh, hola Benja, soy Coco. ¿Quieres ir a esquiar sobre hielo?”
“Vico acaba de llamar para preguntarme lo mismo, así que te diré lo que le dije a ella. No puedo.”
“¿Por qué?”
“Oh… sarampión. Lo siento. Bye.”
Colgando, Benja pensó en que le debió haber dicho a Coco la misma excusa que a Vico, pero era demasiado tarde. Inevitablemente, el ahora-tan-familiar sonido volvió a empezar.
¡¡¡¡¡¡Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!!!!!!
“¿Quien eres, que quieres y porque?” en este momento, Benja solo quería destrozar el teléfono.
“Hola tu BR es Guido de este lado. Solo quería preguntar-“
“Guido, sea lo que sea, puede esperar. Estoy ocupado.” Colgando bruscamente el teléfono, Benja regresó al sillón.
Ring. Benja lo ignoró.
¡Ring! ¡Ring! A Benja le dio un tic. Había tenido suficiente.
¡Ring! ¡Ring! ¡Ring! ¡Ring!
“¡SI!” grito Benja contestando el teléfono.
“¡Benja, tranquilízate! ¡Soy yo!”
¡Camila! De todas las personas que le habían llamado hoy, la voz de Camila era la que más quería oír.
“Cami, lo siento, es solo que…”
“¿Quieres venir a mi casa? Estoy muy aburrida.”
“Um…” Benja normalmente no habría rechazado una invitación de Cami, pero realmente quería ver el juego. No sabía ni quien iba ganando, con tantas interrupciones. ¿A nadie le importaba que quisiera apreciar el arte llamado Basquetbol?
“Estoy… viendo un video”
Cami bufó. “¿Un video? Oh, por favor Benja. Si significa tanto para ti, trae ese video a mi casa. Ahora que está arreglado, te veo en un rato, ¿OK?”
Benja no se quejo. Después de todo, era Cami. “Okay” rápidamente, agarró sus llaves, un abrigo, y abrió la puerta delantera.
“Hola Ca…” Benja vio quien estaba parado en el césped de su casa, y se quedo petrificado, casi ahogándose con el aire.
Varias personas; ¡Luisana, Micaela, Lujan, Vico, Cami, Feli, Marcos, Coco, Guido y su propia madre!
“…ahí?” balbuceo Benja. Cami sonrió y colgó el teléfono. ¡Habían usado el mismo teléfono! ¿Por qué no se había dado cuenta antes?
“¿Benja, crees que no sabemos cuantas excusas nos inventas, cuantas mentiras nos dices?” dijo Felipe, frunciendo el ceño.
“Sí, pero no eres el único que puede ser engañoso” murmuro Lujan, y todas las chicas se empezaron a carcajear, y Benja frunció el ceño. Entonces se sonrojó
Oh, mierda, pensó, ahora si me van a matar.
“Benja, esto tiene que parar. No más mentiras. Y lo digo en serio, si no quieres hacer algo, solo dilo y ya” dijo su madre, severamente, y Benja asintió, inclinado la cabeza. ¡Esto era tan humillante!
“¿Cómo se inventa tantas excusas tan rápido?” dijo Coco, incrédulo.
“Bueno, de todos modos…” dijo sonriendo Cami, caminando hacia Benja, mientras los demás se seguían riendo.
“Fue interesante ver cuanta gente nos tomo para atraparte”

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