sâmbătă, 24 aprilie 2010

Mas que musica , amor - capitulo 1

MAS QUE MUSICA , AMOR

Capítulo 1, “Al otro lado del charco”:

La música para algunos es sólo eso: música. Pero para otros es lo más hermoso que la vida te puede regalar porque en la música hay color, hay amor, hay luz, hay amistad… Hay un mundo lleno de sueños e ilusiones que abre tu mente y deja pasar al corazón ese sentimiento.

Y allí estaban ellos, en España.

Habían volado catorce horas y gastado todos sus ahorros sólo para ir a ese país y cumplir uno de sus sueños: ganar el festival de música joven que cada año daba la oportunidad de grabar un CD al grupo ganador.

Habían trabajado duro durante años; habían ahorrado el dinero suficiente para volar hasta allí, ganar el concurso y volver como estrellas; habían puesto todos sus sueños y esperanzas en el aquel viaje…

- Benja, ¡eh! ¿En qué piensas?- Preguntó una rubia muerta de calor chasqueándole los dedos a Benjamín delante de sus ojos y mirando muerta de cansancio la cinta transportadora que le traería su equipaje.- ¿Sigues dormido o qué?

- Sólo pensaba en que no me puedo creer que por fin estemos aquí.- Sonrió el rubio contestándole a su compañera de banda y amiga de la infancia.- ¡Vamos, Lu! ¡Anima esa cara! ¡Estamos en Madrid por fin!

- Lo sé, lo sé… Pero es que me muero de calor. Sólo quiero llegar al hotel y darme una ducha de agua fría… ¡Qué diferencia con Buenos Aires!- Se quejó la muchacha haciendo sonreír tiernamente a su amigo.

Luisana sabía de sobra que al cruzar el charco la temperatura cambiaría radicalmente, ella misma le había advertido de que llevara toda su ropa más ligera, pero allí estaba, quejándose… ¡Qué extremista podía llegar a ser!

- ¿Ya está la princesita quejándose?- Se entrometió en la conversación un chico moreno de ojos verdes y muy guapo mientras miraba de reojo como unas chicas con grandes maletas le sonreían abiertamente.- ¡Dios, me encanta España! ¡Hay tanto monumento…!

- ¡Deja de babear, por Dios! ¡Ni siquiera hemos salido del aeropuerto!- Le reprochó “la princesita” al ver cómo se le caía la baba con cada muchacha que pasaba delante de él.- Pareces un quinceañero…

- ¿No sabías que Coco se ha quedado en la pubertad?- Llegó hasta ellos otro chico moreno, pero con ojos marrones penetrantes: Felipe. Se paró frente a Luisana y le tocó delicadamente las mejillas.- Deja que se meta contigo, tú estás por encima de él amor…

- ¡Eh, que te estoy escuchando!- Se hizo el ofendido Coco al ver cómo uno de sus mejores amigos le insultaba como si no estuviera presente, provocando las carcajadas de sus tres amigos.- Yo sólo digo que para una vez que puedo salir de Buenos Aires debo aprovechar…

- Ya, ya… Ya sabemos todos cual es tu definición de aprovechar el tiempo, Coco.- Sonrió abiertamente Benjamín acercándose a la cinta y cogiendo, por fin, su maleta y una de Luisana, que para un viaje de tres días se había llevado dos maletas enormes.- Ufff, Lu, para la próxima te hacemos Felipe y yo la maleta…

- Si claro, y dejarme algo importante en casa, ¿no?

- Pero amor, sólo hemos venido para tres días y te has traído tu armario entero…- Se quejó Felipe cogiendo su pequeño bolso y la segunda maleta de su chica, que pesaba aún más que la otra.

- ¿Veis? Por eso disfruto yo de la vida y no tengo novia…- Dejó caer como si nada Coco mientras ponían rumbo hacia la salida del aeropuerto.

- ¡La noche madrileña!- Exclamó Coco con una gran sonrisa estampada en la cara cuando entraron en un bar que estaba cerca de su hotel y del teatro donde sería el concurso de bandas.- ¡Hola chicas! Ya ha llegado Coco, ya ha llegado la fiesta…- Comenzó a bailotear nada más entrar en la sala principal del bar, donde la música se superponía a cualquier otro ruido.

- ¿Y así espera ligar?- Preguntó escéptica Luisana levantando la voz y mirando como su amigo se iba detrás de cualquier cosa que llevara falda o escote.- Se le va la olla…

- Te recuerdo, querida Luisana, que tú ya caíste bajo los efectos de Coquito.- Le guiñó un ojo el moreno, provocando que Felipe le diera un codazo en las costillas.- ¡Joder, Felipe! Eso ha dolido…

- ¡Pues cierra el pico!- Gruñó el moreno apretando más a su costado a su novia.

- ¡Oh, vamos Coco, no me hagas vomitar!- Respondió divertida la rubia al ver los celos de su chico por un episodio que pasó hace años, cuando aún sólo eran amigos y nada más.- No caí, caíste tú. Además, estaba demasiado borracha… Un error lo tiene cualquiera.

- Vamos chicos, vamos a divertirnos, dejad de sacar trapos sucios.- Les animó Benja cogiendo a Felipe y a Coco por los hombros y guiándolos hasta la barra.- Me han dicho en el hotel que aquí hay una música en vivo estupenda.

- Si ya, pero no mejor que nosotros…- Sonrió Felipe antes de incorporarse sobre la barra y pedirle al camarero cuatro cervezas.

La música dejó de sonar de repente y siete figuras se subieron al escenario, dos chicas y cinco chicos, uno de ellos el presentador, que trataba de apaciguar los aplausos y los gritos que el público había comenzado a emitir tras ver al grupo que había subido al escenario.

- ¡HOLA CHICOS!- Gritó sonriendo el presentador, micro en mano, con todas sus fuerzas para que se le oyera por encima de los vítores.- ¡Ya vale, ya! ¿¡Queréis oír a nuestra banda predilecta!?

- ¡¡SI!!- Tronó toda la sala haciendo que Benja, Felipe, Luisana y Coco se entusiasmaran también.

- ¿Queréis ver a los cuatro bombones el grupo, chicas?

- ¡¡SI!!- Gritaron las féminas, entre ellas Luisana, que se llevó una mirada de celos de Felipe y otra divertida de parte de Benja.

- ¿Queréis escuchar la increíble melodía que desprenden los dedos de la guapísima Brenda?- Volvió a preguntar el presentador, siendo correspondido en su mayoría por chicos.- Y por último, pero no menos importante… ¡¡¿Queréis escuchar a la angelical, preciosa y exuberante Camila?!!

Y el público estalló en aplausos cuando tres focos de color naranja enfocaron el escenario, mostrando a los seis integrantes del grupo, cuya líder era una preciosa morena que comenzó a cantar al compás que marcaba sus compañeros con sus instrumentos.

http://es.youtube.com/watch?v=bcQabSTgXtk&feature=related

- I never promised you a ray of light…- Comenzó a cantar Camila, la cante del grupo que tantas pasiones había despertado en el público masculino y dejando sin habla a cuatro muchachos en la barra.

- Dios, canta genial…- Dijo Luisana sin apartar la vista de la muchacha.

- Esa canción es la caña…- Corroboró su novio, que como Benja y Coco miraba embobado el escenario sin creerse como una chica tan pequeña podía llenar tanto espacio con solo su voz.- ¿Creéis que se presentarán al concurso?

- No lo sé pero si lo hacen tendremos que prepararnos bien.- Habló Benjamín sin pestañear siquiera. Aquella chica tenía algo especial. Su voz lo hacía sentir tranquilo, como una persona nueva, como si no existieran preocupaciones en su cabeza…

- Os dije que la sargento tendría que haber venido con nosotros al festival…- Soltó Coco comenzando a desesperarse ante la posibilidad de no ganar el festival de música.- A pesar de que no la soporto nadie toca mejor que ella el bajo… No te ofendas Lu.

- No me ofendo, es cierto que ella hubiera hecho mejor trabajo que yo pero si no podía venir no podía y punto.- Dijo Luisana mirando a sus amigos con cara de martirio porque sabía que Coco tenía razón. Ella era genial en los coros y tocando el acompañamiento de guitarra, pero no como bajo.- ¡Y no la llames sargento!

- Venga chicos, nosotros hemos trabajado duro… Además, ni siquiera sabemos si esta banda irá a concurso.- Puso calma el rubio viendo como todo se estaba sacando de quicio. Ellos eran buenos, muy buenos, y Benja no iba a permitir que una simple suposición y unos miedos infundados tocaran la autoestima de su grupo.- Y es verdad, no la llames sargento… Tiene nombre. Y si no ha venido ya sabes porqué es, no nadamos en dinero, y mucho menos ella.

- Vale, vale…- Levantó las manos en señal de rendición Coco, volviendo a fijar la mirada en el escenario justo cuando la canción estaba terminando.- Somos mejores.

Benjamín se abrió paso entre toda la gente que había vuelto a bailar al son de la música que sonaba en los altavoces. Parecía que cuanto más trataba de avanzar menos distancia recorría… Pero por fin logro llegar a los servicios que había al otro lado del atestado bar. Entró al cuarto de baño y una sensación de alivio le inundó al notar un ambiente menos cargado.

Miró alrededor y vio que el servicio de chicos no tenía cola pero en la puerta de las chicas un cuerpo menudo y una melena castaña llamaron su atención.

- Perdona…- Tocó el hombro de la muchacha, que se dio la vuelta con una quedando totalmente paraliza al ver el chico que le estaba hablando.- Eres Camila, ¿verdad?

- Si… Si, si.- Tartamudeó, sorprendiéndose de su propia estupidez. ¿Por qué leches se estaba ruborizando? No sería la primera vez que un chico le entrara así y mucho menos la última.

- Sólo quería felicitarte por la actuación, has estado increíble.- Sonrió Benja dejando helados los pensamientos de la chica, ya que su total atención se centró en seguida en la preciosa sonrisa que le estaba regalando ese bombón rubio.- Cantas como un ángel.- Le aseguró dejándola petrificada cuando la mano del muchacho se posó en su hombro, haciéndole daño y provocándole una mueca de dolor.

Benjamín miró atentamente su hombro bajo las tiras de la camiseta, donde un moratón muy feo y grande. Comenzó a abrir la boca para hablar pero alguien le hizo callarse.

- ¡Cami! ¿Te está molestando?- Irrumpió en la estancia un chico moreno, agarrando a Camila por los hombros y separándola de Benjamín.- ¿Qué haces, capullo?

- ¿Eh…?- Logró articular Camila, luchando con todas sus fuerzas por separar su mirada de los celestes ojos del muchacho rubio y atendiendo a Diego, su novio.

- Sólo la estaba felicitando por la actuación, chaval. Guárdate tus insultos para tu padre, ¿vale?- Se mosqueó Benja. Iba a ser agradable con aquel chico, como siempre era con toda la gente que conocía, pero el “capullo” fue demasiado para él.- Y no te preocupes, que no te molesto más ni a ti, ni a tu novia.

Camila sacudió la cabeza volviendo a pensar coherentemente y después se separó del abrazo férreo de Diego, que la miró con mala cara por ese gesto.

- ¡Cállate, Diego! Sólo me estaba diciendo que le ha gustado la actuación, nada más, así que tranquilízate.- Le contestó firmemente a su chico, que en ocasiones podía llegar a ser realmente gilipoyas.

- Ya, claro, como todos, ¿no?- Se rió irónicamente mirando de forma despectiva a Benjamín, que luchaba por controlarse y seguir siendo una persona pacífica.- Lo que quería este subnormal era decirte un par de palabras bonitas para que cayeras y después llevarte al huerto.

- ¡Oye tío, no te pases!- Levantó la voz Benja por primera vez, cerrando fuertemente los puños para no romperle la boca al tipo ese. ¿Cómo una chica tan linda podía estar con semejante idiota?- Primero, yo no me quiero llevar a ningún huerto a tu chica, y segundo, subnormal serás tú, ¡imbécil!- Pero no pudo decir nada más…

Lo siguiente que pasó fue que Camila gritó al ver cómo Diego le daba un puñetazo en el estómago al chico rubio y cómo este, empujando al moreno contra un lavabo, le había asestado un golpe en la nariz, haciéndolo sangrar al instante.

- ¡¡Diego!!- Gritó Camila acercándose a su novio mientras las demás chicas que esperaban su turno para el baño se ponían a chillar histéricamente.- Diego, ¿estás bien, cariño?

La seguridad del bar entró en seguida a la pequeña estancia atestada de gente y pusieron a Benjamín contra la pared.

- Camila, ¿te ha hecho daño este tipo?- Le preguntó a la morena uno de los gorilas, sujetando con más fuerza de la debida a Benjamín, quien comenzaba a gruñir de dolor por el peso que el hombre estaba ejerciendo contra él.- ¿Le ha pegado él a Diego?

- No pasa nada, Raúl.- Dijo Camila socorriendo a Diego, cuya hemorragia nasal lo estaba dejando pálido de toda la sangre que estaba perdiendo.

- ¿¡Cómo que no pasa nada!? ¡Me ha roto la nariz!- Bufó Diego tratando de no ahogarse con su propia sangre e incorporándose mirando fijamente a Camila.- ¡Que le echen de aquí!

- ¿Lo hecho a patadas, Camila?- Alzó las cejas Raúl, haciendo más presión contra Benjamín, que no podía defenderse ni hablar a causa del dolor que le estaba provocando el hombre de seguridad.

La castaña miró al hombre, después a Diego, que la mirada furioso, y finalmente a Benja, que seguía apoyado en la pared con un mueca de dolor.

- Camila…- Susurró Diego al verla dudar. ¡Su chica estaba mirando demasiado a ese rubio!

- Échalo, Raúl.- Decidió finalmente la chica al tiempo que el gorila sacaba al muchacho a empujones del bar.

- ¡Dios, Benja! ¡Mira cómo te han dejado la cara!- Se quejaba Luisana mientras, dos minutos antes de subir al escenario del festival, trataba de tapar el moratón que el rubio tenía en el ojo.- Te hubiera salido mejor la jugada si te hubieras lanzado a la chica… Por lo menos los golpes habrían merecido la pena.

- Si, además la tal Camila estaba buenísima.- Corroboró Coco, que por trigésima sexta vez estaba peinando su oscuro cabello delante del espejo.- Yo no me lo hubiera pensado.

- ¡Cállate, Coco!- Le cortó Felipe pasándole un espejo al rubio para que viera que el moratón apenas se notaba con todo el maquillaje que Luisana le había puesto.- No está tan mal… Tienes un aire a lo Prince con todo ese maquillaje pero con los focos no se notará.

- Muchas gracias, Felipe…- Ironizó con una mueca Benja mirándose el ojo. Era cierto: parecía Prince. Sólo le faltaba el delineador de ojos negro.- En fin, esto me pasa por querer valorar el trabajo de los demás…

- ¡¡Chicos, a escena!!- Gritó un regidor apresurado, cortando de golpe la conversación del grupo y haciendo que se posara en sus estómagos una débil sensación de vértigo.

Se acercaron los cuatro y juntaron sus cabezas, con los ojos cerrados y rezando en su interior por cumplir ese sueño que tanto anhelaban.

- Lo vamos a lograr.- Sentenció Benja con media sonrisa, haciendo que los cuatro abrieran los ojos y se miraran emocionados.

- Por nosotros…- Concordó Coco abrazando fuertemente a Felipe y a Luisana entre sus brazos.- Y por la sargento…

- ¡Coco!

- ¡Era un chiste, Lu! Para quietar hierro al asunto y esas cosas…- Comenzó al reírse el moreno, provocando una carcajada general mientras se dirigían al escenario, mientras se dirigían a su futuro.

La gente estalló en aplausos cuando los cuatro argentinos tocaron el último acorde de su canción. El teatro vibraba literalmente, el público gritaba sin parar y los altavoces no paraban de repetir sus nombres.

- ¡Gracias!- Lloró emocionada Luisana saliendo del escenario abrazada a Felipe y seguida de sus dos mejores amigos.

- Ya está amor, lo hemos hecho…- Sonrió ilusionado Felipe, sintiendo que algo grande se venía para ellos.- Vamos a ganar, lo presiento en el estómago.

- Eso es hambre, Felipe…- Volvió a reírse Coco, que saltaba en el camerino de un lado a otro sin parar, tocando todo lo que tenía a su alcance y sonriendo sin parar. ¡Si seguía así iban a tener que borrarle la sonrisa con tenazas!

- ¡Cierra el pico, Coco! ¡No lo estropees!- Dijo Benja tirándose en el sofá del camerino y tapándose la cara para volver a recrear en su mente uno a uno los segundos de la actuación.- Ha sido lo más espectacular, maravilloso y emocionante que he vivido nunca. Ha sido como…

Pero sus palabras quedaron colgadas en el aire al escuchar la última actuación de la noche.

Una voz conocida y suave sonaba a través de las paredes, reproduciendo la canción que apenas unas horas antes habían admirado en un bar cercano a ese teatro… Era Camila.

Benja se sentó como un resorte en el sofá y miró a la nada, perdido en esa voz. Luisana se quedó paralizada en el sitio sin saber qué decir o qué pensar. Coco pegó un puñetazo a la pared, provocando que varias gotitas de sangre aparecieran en sus nudillos. Y Felipe puso cara de horror al comprender aquello.

Eran los ganadores indiscutibles… hasta ese momento. El grupo de Camila era bueno, pero no mejor que ellos. Sin embargo, la voz de Cami poseía algo que la de Benja no llegaba a alcanzar cuando él cantaba.

- Estamos perdidos…- Susurró Felipe cuando terminó la canción, sacando a sus tres compañeros del ensimismamiento.- Cincuenta por ciento para ellos, cincuenta para nosotros.

- Hay que ser optimistas.- Dijo el rubio con voz monocorde levantándose del sofá y caminando hacia la puerta escuchando mientras se llamaba a todos los grupos a escenario.- Debemos tenernos confianza…

- ¡¡Y aquí están todos nuestros concursantes!!- Gritó el presentador haciendo rugir al público en aplausos.- Muy bien chicos, el jurado ya ha elegido. Ha sido duro pero tenemos un veredicto…

De repente el teatro se calló, los grupos se agarraron de las manos entre ellos y la mirada de Camila se cruzó con dos ojos azules que la volvió a dejar paraliza.

Camila y Benjamín se miraron, cada uno en un extremo del escenario: Benja agarrando a Luisana y Camila abrazada a Diego.

- ¡Y el grupo que grabará el disco este año es…!- Habló el hombre entre gritos dejando volar sus palabras para darle más tensión al momento, provocando miradas y muecas de fastidio entre los concursantes y risas entre el público.- ¡¡La banda de Camila!!

Los amigos de la morena saltaron al centro del escenario sin creérselo y ella fue arrastrada por su novio mientras no podía apartar sus ojos de la penetrante mirada de Benja, cuyo rostro se había descompuesto en dolor y desilusión. Nunca una imagen la hizo sentir más triste, nunca nadie le inspiró tanta ternura…

- Te dije que era hambre…- Susurró Coco dirigiéndose a Felipe.

- El próximo año lo conseguiremos…

- ¡Vamos, Cami! ¡Tenemos que celebrarlo!- Cantaba desafinadamente Brenda mientras caminaba por la calle con una botella de champán en la mano.- ¡¡La noche es nuestra!!

- Creo que tú ya la estás celebrando por las dos.- Se rio con ganas Camila al ver a su amiga tan contenta por el efecto del champán.- Me tengo que ir, mis padres me esperan en casa… Brindad a mi salud,

- Vamos, cariño. Ven un ratito más con nosotros…- La besó Diego abrazándola completamente y apartándole un mechón de pelo de la cara.- Sólo un ratito…

- No puedo Diego. Llego tarde y ya sabes cómo se preocupa mi madre…- Insistió Camila dándole un pico a su chico y deshaciéndose de su abrazo.- Me voy a casa… ¡No hagáis nada que yo no haría!

- ¡No me tientes, Cami!- Gritó Brenda al tiempo que tropezaba con un piedra, provocando las risas de sus amigos.- Yo esta noche pienso disfrutar al máximo…

- Vale, pero no te pases.- Sonrió Camila acercándose a ella y dándole un beso en la mejilla.- Cuídate, nos vemos mañana.

Camila comenzó a caminar dirección a su casa, sonriendo mientras todavía escuchaba las risas de sus amigos a sus espaldas y a su novio gritarle piropos. ¡Nunca cambiarían! ¡Siempre había algo qué celebrar!

Volvió a sonreír más abiertamente pero cuando giró la esquina y vio su casa la sonrisa se le borró de golpe.

Entró cuidadosamente sin hacer ruido pero no sirvió de nada: su padre la esperaba sentado en el sofá con una copa de whiskie en la mano.

- ¿Se puede saber de dónde vienes?- Preguntó tirado en el sofá mirando la copa con una calma que daba miedo.- Es tarde.

- Lo siento, papá. Los chicos me liaron pero he venido lo más rápido posible.- Se apresuró a contestar la muchacha, caminando lentamente hacia las escaleras que conducían al segundo piso.- Me voy a la cama, estoy cansada.

- ¿Cansada?- Alzó una ceja el señor Bordonaba, haciendo que Camila se estremeciese al reconocer ese gesto.- ¿Y se puede saber de dónde vienes para estar tan cansada?

- Ya te lo he dicho… De estar con los chicos.- Repitió Camila, comenzando a tartamudear al ver cómo su padre se levantaba, dejaba el vaso en la mesa y se acercaba a ella.- Brenda y Diego querían que me quedara un ratito más pero me he escapado.

- ¿Brenda y Diego? ¿Y quiénes más? ¿Marcos, Mariano, Dante y Juan?- Comenzó a subir el tono el hombre. Camila asintió comenzando a caminar hacia atrás.- ¿Otra vez esa banda? ¡¡¡Esa estúpida banda!!! ¡Te dije que en mi familia no quería a nadie metido en ese mundo! ¡No tiene salida!

- Pero papá… Nosotros… Nosotros hemos… ganado el concurso de bandas.- Tartamudeó Camila echándose lo más hacia atrás posible, comenzando a temblar más fuerte.- Vamos a grabar un CD.

- ¡¡¿Un CD?!!- Juan Bordonaba levantó la mano y la hizo colisionar con la mejilla de su hija, quien se llevó la mano a la cara con lágrimas en los ojos. ¡Otra vez no le podía estar pasando aquello!- ¡No vas a grabar ningún CD! ¡Ni siquiera vas a volver a ver a tus amigos y a Diego!

- ¿Qué…?- Susurró Camila comenzando a llorar y protegiéndose con los brazos para que su padre no le volviera a pegar.

- ¡Lo que has escuchado!- Gritó el hombre haciendo que Camila se tapara los oídos y comenzara a negar con la cabeza. Juan le agarró del brazo e hizo que su hija lo mirara cuando habló más calmado pero igual de amenazante.- Nos vamos a Argentina.

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